¿Qué coño estamos haciendo?


Si comulgamos con energías contaminantes y potencialmente peligrosísimas y seguimos atacando (si seremos ignorantes) a una naturaleza herida de muerte que se revuelve con toda su fuerza

Si comulgamos con una televisión mediocre pagada entre todos, truculenta, manipuladora, grosera, violenta y de nulo nivel educativo a pesar de su potencial

Si comulgamos con que el problema del fracaso escolar se debe fundamentalmente a la manera de ser de nuestros hijos, sus gustos, su falta de aspiraciones y valores y su malísima educación. Si no reconocemos que son nuestro reflejo y asumimos nuestra falta de atención y de tiempo como padres, y la obligación que tenemos de cuidarles y educarles en el respeto, el amor, el razonamiento y la creatividad. Si desaparece la profesión del maestro vocacional paciente y preparado, al que le gusta ver crecer a sus alumnos en estatura y conocimientos, y los sucesivos planes de estudio que dicten los sucesivos gobiernos de turno sirvan sólo para desconcertar, confundir y desorientar a alumnos, padres y profesores

Si comulgamos con que cualquiera pueda dedicarse a la política sin exigirle la mínima preparación específica y acorde con la tarea de gobernar un país  y aprobar las leyes por las que nos regimos

Si comulgamos con que el gobierno se desentienda de sus responsabilidades para con los vencidos, los derrotados, los humillados, los asesinados, los despojados ilegítimamente, los que tuvieron que callar y esconderse durante tantos años como duró la terrible guerra y posterior represión franquista. Si comulgamos con que no pongan a su disposición los medios necesarios para que puedan encontrar y enterrar a sus muertos como les es debido (qué menos, con tanto como podrían exigir y no exigen) y les abandonamos a su suerte y a sus medios sin cerrar nunca esa terrible herida

Si comulgamos con que sienten en el banquillo de los acusados al único juez que ha tratado de devolver una mínima dignidad a esos muertos olvidados durante tanto tiempo

Si comulgamos sumisamente con toda suerte de ajustes económicos que sólo afectan negativamente a los trabajadores, mientras los poderosos se enriquecen a pesar de la crisis y los políticos aprueban las medidas necesarias para no perder su estatus ni tienen la decencia de autoaplicarse una mínima austeridad ejemplarizante

Si comulgamos con la economía del euro sin caer en la cuenta de que para el viaje a Europa no nos hacían falta tantas alforjas, ya que tengamos el gobierno que tengamos éste siempre obedecerá los dictados de instancias superiores (¡y pensar la de sueldazos que podríamos ahorrarnos si sólo tuviéramos que votar en Bruselas!)

Si comulgamos con que nos fijen el salario mínimo pero nadie se ocupe de fijarle al salario máximo un tope dentro de la decencia, la equidad y la justicia

Si comulgamos con una oposición irresponsable que se dedica a atacar a un gobierno ya muy debilitado sin ofrecer ni una sola medida eficaz para salir de la crisis.  Si hacen una oposición tramposa y maledicente; jamás hablan de lo que se podría hacer, sino de lo mal que lo hacen los otros; no arriman el hombro así les maten y ponen zancadillas una y otra vez sin ningún escrúpulo ni moral aunque se trate de temas cruciales para el país en los que la sensatez pide estar todos unidos como una piña (léase terrorismo, léase crisis, léase educación)

Si comulgamos con que muchos dirigentes se enriquezcan por aquí y por allá, estén bajo sospecha, encausados o en muchos casos condenados, sin poner coto, y sus partidos cierren filas en torno a esos vivales y tengan la desvergüenza de presentarlos de nuevo en los próximos comicios porque hoy en política todo vale con tal de llegar al poder

Si comulgamos con un sistema de elecciones que permite que, de hecho, existan sólo dos partidos y el resto sea el atrezzo que necesita el sistema para parecer más demócrata, más transparente, más honrado. Si a la hora de votar en conciencia lo hacemos en nombre del voto útil

Si comulgamos con la versión oficial de  los políticos supuestamente transparentes, honrados y demócratas que nos dirigen, que consideran que dirigentes de otros países (a los que ayer rindieron honores, sentaron gustosos a su mesa, con los que negociaron hasta la saciedad y de los que un día fueron cogidos de la manita) hoy son considerados criminales y tiranos para con su pueblo; y permitimos que esos mismos políticos (los nuestros), investidos con nuestro apoyo, aplauso y beneplácito de aún más transparencia, honradez y democracia, se autoproclamen libertadores de esos otros países que, curiosamente, siempre tienen algo sustancioso de lo que podríamos apropiarnos aprovechando que pasábamos por allí

Si comulgamos y convivimos sin grandes problemas durante siglos junto a la mujer católica de velo, misal y crucifijo; pero en nombre de una civilización moderna ponemos el grito en el cielo (nunca mejor dicho) porque otras mujeres lleven el velo islámico

Si seguimos comulgando con que el sur no existe para evitar ver cómo allí mueren de enfermedades de las que existen las vacunas que las combaten, pero que están destinadas a la población más rentable y pudiente

Si comulgamos con instituciones como la OMS, al que otorgamos el premio Príncipe de Asturias el mismo año en que se inventan la pamema de la gripe A y nos hacen gastar millones en una vacuna inservible para nosotros pero muy jugosa para ciertos laboratorios

Si comulgamos con llevar a nuestros padres a una residencia (uy, pero es de lujo, no te vayas a creer), en lugar de cuidarles como ellos nos cuidaron cuando aún no podíamos valernos por nosotros mismos, y lo hicieron con amor, con entrega, con paciencia, con esfuerzo 

Si en el nombre del Padre el "Santo Padre" anatemiza el preservativo, aún cuando sabe que un artilugio tan simple puede salvar la vida a millones de personas; y sólo se ocupa de poner orden en el seno de la Iglesia cuando la podedumbre es tal que se escapa el hedor por todas sus rendijas

Si hemos comulgado con todo esto, tenemos  el estómago sobradamente preparado para seguir comulgando con ruedas de molino.

Isabel Castaño

3 comentarios:

Irene dijo...

Leyendo esta entrada desde Argentina, me siento identificada con el 98% de los dichos, cuánta sabiduría para decir lo que nos pasa, de aquel lado y de este lado del océano.

Liles dijo...

Totalmente de acuerdo, estoy harta de comulgar con ruedas de molino y por eso me voy a ir a la Puerta del Sol. Yo también estoy indignada y no soy antisistema los antisistema son ellos, políticos, banqueros, jueces, iglesia, presidentes de grandes compañías etc, no el pueblo.
Enhorabuena, es un texto perfecto no se puede decir mejor, me encanta.
Podríamos hacer una gran pancarta con él y llevarlo a Sol......
Besos
Liles

Isabel Castaño dijo...

Perdonad que no haya contestado a estos comentarios, pero acabo de verlos mientras buceaba en los entresijos del blog. No sé por qué a veces los esconde y no los publica, a pesar de que no tengo activada la moderación de comentarios.
Un abrazo a las dos