22 granos de arroz


M de melancolía
Mi mar me mecía mientras me moría melancólico. Mi mar me miraba morir.
—Morirás mañana, mas morirás mansamente, marinerito mío; mírame, muchacho, memoriza mamíferos marinos mientras me miras.
Morsas, manatís, marsopas, medusas…
—¿Medusas mamando? —mencionó maliciosa.
Maestra marinera, mitad madre, mitad mascarón mortífero, mi mar magnetizaba mi mirada mitigando mi mal.
—¿Mucho? —murmuró.
Menos, mentí. Mover mis músculos machacados me martirizaba. Me moría, mas me moría maravillado mientras mi mar me mecía.

Este texto que acabáis de leer pertenece al libro 22 granos de arroz, un libro de tautogramas que salió en el 2012 y del que me siento muy orgullosa quizá porque, como a un hijo, lo acompañé en todo el proceso de crecimiento; desde que comencé a tirar del hilo de la idea, hasta que levantó el vuelo con su entrega al lector.

La idea me la dio un niño que me dijo que "Arroz es la palabra más larga del mundo, porque comienza en la A y termina en la Z". A partir de ahí quedaba por delante trabajar esta idea con textos, corregirlo, ilustrarlo, maquetarlo, editarlo y distribuirlo. Casi nada, pero lo conseguí con la gozosa ayuda de mucha gente. Gracias al niño que me dio la idea; a Clara y Gloria, que me ayudaron a dibujar gallinas con acuarela; A Isabel, Marisa, Joana y Susa, que me prestaron sus ojos; a Tomás Hijo, que me guiaba por teléfono en el manejo del Quark; a Buddy, que me mostró el papel de estraza;  a Lorena y Lucinio, que aceptaron su impresión a pesar de que la estraza les estropeaba los rodillos; a Raúl y a  Jiã, que a veces quieren que haga crecer uno de estos granos.

22 granos de arroz comienza con la palabra "Arroz" y termina con la palabra "Zorra". Los 22 granos de arroz están en un sobre palíndromo que nos remite al Dábale arroz a la zorra el abad y que tiene por misión separar a la zorra de las gallinas que picotean el arroz.

Tengo gallinas, y he tenido ocasión de observarlas de cerca: está la gallina vieja, la solitaria, la que va por libre, la Juan Salvador Gaviota, la bravucona, la desplumada, la protegida del gallo, la que ahueca las alas, la que le gustaría levantar el vuelo y la que se cree que lo ha levantado, la desconfiada que no se fía de nadie y mucho menos de su gallo, la del pico largo y la de pico retorcido,  la ponedora y la polla, la castellana, la pintoja de Guinea, la negra, la blanca y la colorá. En fin, más o menos como nosotras. Por eso estas gallinas conviven en su corral con clérigos, señoritas del Ampurdán, vendedores ambulantes, gigantones gallegos y gaditanas, curanderas cubanas; Poetas, Homeros y Ulises; pajaritas de papel y otros pájaros de cuento. También más o menos como nosotras.

La maquetación me gusta mucho. Este es el sobre, por delante y por detrás, del derecho y del revés, que sugiere el palíndromo
Dentro van los 22 granos de arroz, 22 tautogramas impresos en papel de estraza, aquel en que envolvían las chufas, las pipas o las camarones; aquel que remite al hogar, porque es un papel con tacto y fibras de trapo que en ocasiones se ven, como un defecto propio del papel de estraza que ayuda a embellecerlo; aquel que contiene el olor del recuerdo y tiene la facultad, como ningún otro papel, de convocar la memoria. Y esa es la razón principal de que haya sido impreso en estraza. Y ese es también el motivo de haber escogido el tautograma para desarrollar la idea que me regaló aquel niño, porque el tautograma duerme en nuestra primera memoria, en la de la infancia, a la espera de ser despertado: ma ma ma, pa pa pa; mamá, papá; mi mamá me mima mucho..., y así aprendemos a ponerle nombre a las cosas, a leer, a caligrafiar... Sólo hay que llegar hasta el cabo de la memoria y tirar, porque tras ese hilo aparece siempre el tautograma.
Y por si eran pocas razones a favor del papel de estraza, voy y me entero de que tiene un grado de acidez muy alto (por eso no se usa para la impresión) y es posible que con el tiempo se volatilicen imágenes y texto. ¡Perfecto! ¿Hay mejor papel para las gallinas que el papel volátil?

Y esta es la portada y la contraportada:

En 22 granos de arroz hay tautogramas puros y tautogramas fonéticos. Cada uno de ellos es un grano de la palabra  arroz. Y, entre grano y grano, me he permitido dos trampas:

  • La n y la ñ van unidas formando parte del mismo tautograma. Quizá se me perdone si el lector admite que la n puede ser una gallina y la ñ tiene la cresta necesaria para pasar por gallo que la quiere gallar. Aunque en realidad, enel tautograma que lleva por título N de nieve y niñas, la autorización  para hacer la trampa me la dio una greguería visual de Gómez de la Serna que dice así: "Colegio: ññññññññññññññññññññM (la M es la maestra)"
  • La letra x no es inicial, sino que está contenida en el interior del grano de arroz, pero al fin y al cabo, en toda cosecha hay un grano que aún está por germinar y siempre es bueno dejar algún grano nuevo para la siguiente cosecha.
Las ilustraciones son en su mayoría acuarelas mías y cada uno de los tautogramas cuenta la historia que yo quiero contar. He procurado que su ritmo sea el que necesita cada historia  y que el lector olvide durante la lectura que el texto está escrito sólo con palabras que comienzan todas por la misma inicial o por el mismo sonido. Sé que es mucho pedir, pero ojalá lo haya conseguido y os quedéis con ganas de más.
Y si estáis interesados en conseguir el libro, en Salamanca está en Hydria, Víctor Jara, Cervantes, Campus, Musarañas..., y también enviando un correo a devacasycastano@yahoo.es  se puede recibir por correo. 

De una manera o de otra, si por fin el libro llega hasta vuestras manos me sentiré feliz porque esos granos de arroz estarán en tu patio, tu huerto o tu corral y, a poco que te dejes enredar en el hilo de tu primera memoria, esos granos de arroz germinarán en otras tantas historias a las que acudirán otras gallinas y otros pájaros de cuento. Ojalá  que sea así. Un abrazo.

Isabel Castaño







12 comentarios:

Clara dijo...

¡¡Qué bien huele en esta cocina!!

Isabel Castaño dijo...

ay, Clara, me siento tan perdida en facebook como el sacacorchos en esta casa. Es una locura!

Emilia Oliva dijo...

Qué hermosa coincidencia! Tengo a mis alumnos trillando palabras en el diccionario con un poryecto de alfabeto imaginado que sigue esta misma técnica de escritura. Enhorabuena por este maravilloso arroz con zorra que paladearé como se merece y divulgaré a los cuatro vientos

Isabel Castaño dijo...

Emilia, cómo me alegra verte (leerte)
un abrazo

Anónimo dijo...

bravo, ya era hora de verte vertida en horas bravas.

goab

Isabel Castaño dijo...

Buenas, goab, me alegro de verte aunque sea a través de
mensaje tan taurino

Angeles dijo...

http://libreriadiagonaldesegovia.blogspot.com/2012/02/22-granos-de-arroz-de-isabel-castano.html
Un saludo desde Diagonal

Isabel Castaño dijo...

gracias, Ángeles, es un placer que 22 granos de arroz y un montón de gallinas y otros pájaros de cuenta se esparzan y picoteen por la Librería Diagonal.
Un fuerte abrazo

Gloria Rivas Muriel dijo...

Me Muero Mor Monocerte.

(en término tres M=P)
(en término cuatro M=C/K/Q)

Isabel Castaño dijo...

Qué bueno, Gloria, aunque...

No, niña, no necesito ninguna niña no nacida. Necesito niñas normales, necias, ninfas, novias, novatas, nuevas, noqueadas, narigudas, nenas, nanas, niñatas, nalgosas, nutridas, naturales. Nunca nonatas.

pero qué bueno tú comentario. Gracias, amiga. Un abrazo

mjmanzanares dijo...

Qué sorpresa tan maravillosa, de arroces y de zorras. Me alegra tanta coincidencia. Un abrazo virtual que espero sea físico algún día.

Anónimo dijo...

Sí, si que lo ha sido. Un abrazo enorme, Mª Jesús.