los silos de tiempo

¿Tiene salida este agujero negro que se está zampando todos los sueños de la gente de bien? Estoy convencida de que sí, pero sin ellos. No pienso especificar a quiénes me refiero porque desde este momento voy a hacer un esfuerzo por desechar de mi vocabulario aquellas palabras que me los recuerdan. Ese “sin ellos” no implica un “contra ellos”, no. Implica ignorarlos y aprender que son perfectamente prescindibles. Sin pretender que cambien (allá ellos). Comprendiendo que tenemos que hacerlo juntos (pero insisto: sin ellos). Poco a poco, con tenacidad y con dudas, con convencimiento y equivocaciones, con pasión y con ganas, con sueños y con sueño, con mucho esfuerzo y con fracasos y desalientos, desde la utopía y la revolución ética, desde la persona y para el grupo. Desde el ejemplo y la acción. Desde cada vecino para, por y con el barrio. En pequeña escala y sin más pretensiones.

¿Cómo? Como proponen los silos de tiempo (aplaudo la iniciativa que tuvieron en Tetuán de desechar de nuestro vocabulario la terminología que ellos utilizan). Funcionan en muchos sitios y hay un montón de gente trabajando en ellos, calladamente pero convencidos, con pasión, con tiempo y con eficacia. Funcionan, y si algo falla será el tiempo, la lógica, la práctica y la asamblea los que irán diciendo qué se debe corregir y cómo hacerlo. Hay información bastante sobre los silos de tiempo en Internet. Sugiero, por la cantidad de enlaces que contiene, la web www.vivirsinempleo.org

Los silos de tiempo ponen la organización al alcance de todo aquel que quiera unirse al proyecto. Los medios somos cada uno de nosotros. La moneda es nuestro tiempo. El fin es una vida digna y lo más plena, justa y respetuosa posible con la persona y su entorno. Suena difícil, muy difícil, pero no imposible si se comienza desde un ámbito pequeño: el barrio. Cada paso que demos en este sentido nos alejará más de ellos, hasta que no puedan alcanzarnos (ni machacarnos) con su sistema legal, político y económico, porque nosotros podemos llegar a vivir sin ellos, pero ellos no pueden crecer sin nosotros.

Si iniciáramos una guerra contra el poder la tendríamos perdida de antemano. No malgastemos ni un gramo de nuestra fuerza en atacarles, porque perderemos fuerza y guerra. Pero la revolución ética, esa sí que puede acabar con ellos, porque no sabrían cómo atajarla (desconocen el significado de la palabra revolución y mucho más el de la palabra ética). Ya, que lo sé, que suena a imposible, pero también sé que cuando las cosas están tan difíciles es el tiempo de la utopía. 

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