Estoy pensando en la tristeza de Victorino García Calderón, en el puñado de luchadores que había hoy en la plaza 15M de Salamanca, en que el tiempo se nos acaba, en que tenemos que luchar con la fuerza que tenemos o la perderemos en esta espera tonta y desorientada que nos tiene tan abúlicos, tan apáticos, tan paralizados.
Esta noche, sentados ya Raúl y yo, cuando toda la casa dormía, hablábamos de esto. Y de que quizá la solución estaba en cada uno de nosotros. En esa plaza había toda clase de gente que se dedicaba a tareas distintas o iguales, y dimos en pensar cuánta fuerza podía hacerse desde el quehacer diario individual y en grupo para tumbarlos. Desde el proselitismo y el aprendizaje, desde las acciones más simples y cotidianas.
Imaginábamos una pegatina sobre la frente de un ama de casa, cuando va a comprar el pan; otra, pero la misma, sobre la del panadero; y también la llevan el médico, el cartero, la puta y el barrendero. Es decir, la primera en la frente. Y cuando los amordacen, la llevarán pegada en la boca. Eso es, la segunda en la boca. Entonces amordazaremos las estatuas de la ciudad un día y otro día, para que la gente pregunte y cada vez haya más gente que pasea con una pegatina en la frente o en la boca. Y acudiremos a los plenos del ayuntamiento con la pegatina en la boca. Y les amargaremos la vida.
Imaginábamos al que como nosotros hace talleres o da clase en un instituto, hablando a sus alumnos del 15M, a través de los textos de Nicanor Parra, o de Antonio Gómez, o García Calvo, Juan Carlos Mestre, o del libro Poesía ante la incertidumbre, o de… Imaginábamos lo mismo en primaria pero esta vez a través del libro Algo con lo que no habíamos contado, o de El monstruo, o de Juul, o de…
Imaginábamos acondicionar un camioneto y formarnos para llevar La Barraca de nuevo por los pueblos los barrios, las cárceles, los hospitales, el centro de salud, los asilos, el mercado, la oficina de correos, …, reviviendo las Misiones Pedagógicas.
Imaginábamos al que tiene un espacio cultural (bares, academias, bibliotecas, salas…) y abre sus puertas a la canción protesta, poesía, exposiciones, seminarios, coloquios, mesas redondas, monólogos…, invitando a gente comprometida. Imaginábamos a la gente del proyecto Confusiones (lo que pasa en la calle) y a los alumnos de Bellas Artes haciendo performances simultáneas por toda la ciudad para atraer a la gente a esos espacios.
Imaginábamos revolver la iglesia desde dentro en esto del proselitismo, involucrando en esto a gente comprometida con la iglesia y también con el 15M.
Imaginábamos a Monleras, Morille, Juzbado, Aldehuela de la Bóveda…, implicados en una historia cultural en esta misma línea, alternando acciones de manera regular.
Imaginábamos apoyar todos a las asociaciones de vecinos, y que los barrios se organizaban en silos del tiempo (qué buena idea la de Tetuán de no querer llamarse banco del tiempo) gestionados a través de las asociaciones de vecinos. Imaginábamos que acudíamos todos, por gremios, a las comisiones, y poníamos cosas en común. Y que la gente compraba en las tiendas del barrio, porque ellas también formaban parte del silo del tiempo. Y que había gente de todos los gremios formando parte de él, y que todo el mundo tenía una manera de cooperar, fuera lo que fuera y tuviera la formación que tuviera, pero ofreciendo lo mejor de cada uno, y por tanto recibiendo también lo mejor, de modo que llegaría un día, que no podrían asustarnos con su sistema capitalista y feroz, porque seríamos autosuficientes, y la nueva caperucita que crecía en esos barrios ya no temería a ese lobo feroz.
Imaginábamos apoyar proyectos como el de Al Margen. Y los huertos comunales. Y las comidas de barrio como asamblea general. Y los mercadillos de trueque. Y aprovechar el pulpo de innumerables tentáculos que es internet para difundir y diversificar esta red que vamos a tejer entre todos. Y entonces ya no podrán empobrecernos ni económica ni intelectualmente porque estaremos fuera de su alcance, pero nosotros sí que podemos tirar su sistema patas arriba, porque sin nosotros no tienen poder alguno y, además, no están acostumbrados a trabajar ni a sobrevivir sin nuestra ayuda. Y todo su poder económico dejaría de tener ningún valor para nosotros.
Y más cosas que están por imaginarse entre todos y por echar a andar, pero que estamos seguros de que lo harán, aunque esta noche ya no nos da más de sí. Y se nos funden los personajes y los tiempos verbales, aunque de eso se trata, porque el mañana es un aquí, ahora y entre todos. Un abrazo y nuestra admiración, Victorino.

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